Venezuela expresión y síntesis de un momento histórico
VENEZUELA, EXPRESIÓN Y SÍNTESIS DE UN MOMENTO HISTÓRICO
El intento de golpe de estado en Venezuela hay que enmarcarlo en el contexto internacional de disputa y desesperación imperial por recuperar un poder e influencia notoriamente disminuido. El capitalismo en su etapa senil, como solía decir el recordado Jorge Beinstein, no encuentra la manera de reinventarse luego de haber transitado de una etapa de acumulación productivista a la actual usurera- financiera, habiendo en ésta alcanzado un techo en la reproducción del capital. Sólo le resta la pauperización extrema de los pueblos, el saqueo de los recursos naturales con la destrucción del medio ambiente y las guerras para mantener el complejo militar industrial para luego hacer negocios con la reconstrucción. Lo cierto es que la reproducción ampliada del capital a través de los negocios financieros esta agotándose.
Estados Unidos, su creación militar la OTAN y los gobiernos europeos que lo secundan vienen de una triple derrota en Medio Oriente:
1) empantanado en Afganistán, luego de casi dos décadas de tratar de imponer su proyecto,
2) obstruido en Irak después de 16 años de guerra no pudiendo evitar que hoy gobiernen los chiítas cercanos al gobierno de Irán y archí enemigos de Israel y de EE UU y
3) derrotados en Siria más allá de los anuncios de Trump de retirar las tropas, renuncias y desacatos de sectores del Pentágono, con posibles auto atentados como el ocurrido el 17 de enero en Manbich, norte de Siria, que le costó la vida a cuatro soldados norteamericanos y diez civiles sirios
Se suma a estas tres derrotas otros hechos trascendentales en Medio Oriente:
1) El alejamiento de Turquía, el principal socio de la OTAN en la región, luego del fallido golpe de estado de julio de 2016.
2) El fortalecimiento del gobierno del sirio Bashar al-Ásad, apoyado por la aviación rusa convocadas legalmente por el gobierno a través de la ONU, y con la efectiva colaboración de Hesbolat y el gobierno iraní.
3) La desprotección en que los EEUU dejaron a los ex aliados kurdos y los esfuerzos desesperados por retirar ordenadamente grupos de yihadistas para ser utilizados en otros escenarios.
Por otro lado en el terreno de la competencia tecnológica entre EE UU y China, léase búsqueda del liderazgo en la aplicación de la inteligencia artificial y otras aristas científicas, al gran país del norte no parece irle muy bien. Asimismo, China termina de proponerle a EE UU reducir a cero el superávit comercial que tiene con aquel país en el termino de 6 años, iniciativa que descolocó a la administración norteamericana y le suprimió un poderoso argumento en la “guerra comercial”. A este adverso escenario que tiene por delante la potencia hegemónica de fin del siglo XX hay que incorporarle el significativo encuentro bilateral entre Trump y Kim Yon Un, el presidente de Corea del Norte, poniendo en evidencia las dificultades para ordenar y hacer cumplir sus órdenes como hace una década, sino que debe sentarse a conversar con el mandatario de un país que tiene el 1% de su arsenal nuclear (65 ojivas nucleares contra 6500 de los EE UU) y un PBI 300 veces más pequeño
Es en este contexto que las clases dominantes norteamericanas decidieron reconcentrarse mucho más violentamente en su “patio trasero” buscando reactualizar la doctrina Monroe.
Y hoy es Venezuela la que está en la mira del imperio, como ayer y desde hace 60 años lo está Cuba, pero podría ser cualquier otro país que hubiese tenido el coraje de emprender un camino independiente y soberano por fuera del mandato imperial.
¿Por qué Venezuela?
¿Porque EE UU está empecinado con voltear al gobierno de Maduro? ¿Es realmente el gobierno venezolano un peligro para EE.UU.?
En primer lugar, el venezolano es el origen de todos los procesos populares de la región a partir de febrero de 1999 y es desde ese lugar que hay que comprenderlo. Es un “mal ejemplo” con el que hay que acabar para que nunca más a la región se le ocurra salir de la órbita norteamericana.
En segundo lugar, recuperar los recursos naturales de ese país (oro, petróleo -mayor reserva mundial-, coltan) pondría al imperio en una posición más favorable para competir con el bloque de los países que propician un mundo más democrático y multipolar encabezado por China y Rusia.
En tercer lugar, hacia el interior de EE UU fortalecería al gobierno de Trump y su proyecto industrialista imperial tardío. Y también avanzaría en acercar posiciones con los sectores globalistas financieros que verían con buenos ojos un avance hacia la “balcanización” y destrucción de los estados nacionales como lo hicieron en los Balcanes, parte de Medio Oriente y ahora lo intentan en el Caribe y gran parte de Suramérica.
No nos vamos a detener en los acontecimientos puntuales que conformaron el intento de golpe de Estado ya que son bastante conocidos, pero si hay que afirmar que Venezuela está en guerra desde hace 20 años, desde los primeros días de febrero de 1999 cuando el Comandante Chávez juro como presidente sobre “esta moribunda constitución” y cuando en la ciudad canadiense de Québec fue el único entre 34 presidentes que se paró y dijo no estar de acuerdo con el ALCA, “nuevo proyecto de colonización de EE UU para la región”.
¿Por qué es importante esta consideración? Fundamentalmente porque para analizar la situación de cualquier país en guerra no se pueden utilizar las mismas categorías de uno que no lo está.
El bloqueo económico, el desabastecimiento interno y la presión permanente que ejercen los paramilitares colombianos en una frontera de aproximadamente 2000 km. a que está sometido el gobierno y pueblo de Venezuela dista profundamente en cómo es tratado el gobierno servil de Mauricio Macri o de Jair Bolsonaro.
De todas maneras a pesar de la violencia y el atropello con que EEUU llevó adelante las acciones, vulnerando todas las normas, las leyes nacionales y el derecho internacional aún le resulta dificultoso alcanzar la estrategia planificada. ¿Y por qué sucede esto? ¿Cuáles son las razones por las que Venezuela aun resiste ante un contexto económico, político y social tan adverso?
1) La tenaz resistencia, capacidad de movilización y claridad política e ideológica de un sector importante del pueblo venezolano. Ese sector tiene claro de qué se trata: a quién están enfrentando, cuáles son las intenciones del enemigo y las consecuencias de una derrota.
2) La unidad del gobierno y las Fuerzas Armadas Bolivarianas, demostrada hasta hoy en todos los graves acontecimientos y tentativas de golpes y sobornos por parte de la oposición y de agentes norteamericanos.
3) La reiterada capacidad política demostrada por los dirigentes chavistas encontrando salida ante situaciones altamente complejas. Hoy por ejemplo ante la encerrona de haber declarado la expulsión del personal de la embajada norteamericana, y la negativa a hacerlo de las autoridades de Washington, el gobierno de Maduro pactó con el de Trump una tregua de 30 días para conjuntamente encontrar una solución para mantener en ambos países sendas delegaciones de intereses.
4) Las eternas y mezquinas disputas dentro de la oposición venezolana que forzaron la intervención directa del imperio dejando en evidencia sus verdaderas intenciones.
5) EE UU no pudo conseguir ni en la OEA, ni en el Grupo de Lima, ni en ONU, consenso para una intervención “humanitaria”.
6) Rusia se ha plantado en esta situación al lado del legítimo gobierno venezolano como no lo podría haber hecho hace algunos años, esto muestra el cambio en la correlación de fuerzas a nivel global.
7) El lamentable papel de los principales gobiernos de los países de la Union Europea, que por un lado cacarean contra el poder norteamericano, pero que en los momentos decisivos se cuadran ante él asumiendo un rol vergonzante. Esta posición les provoca complicaciones con socios comerciales necesarios como China y Rusia.
8) Porque existe algo que se llama historia que es una auxiliar imprescindible en cualquier análisis político y sus posibles derivaciones. Si no contáramos con ella podríamos tener ciertas dudas sobre las intenciones de los EE UU y sus socios. Pero ahí está ella para recordarnos que cientos de golpes de estado y magnicidios, incluido el golpe del 11, 12 y 13 de abril del 2002 cuando no existía crisis humanitaria ni éxodo migratorio, contaron con la participación directa de los gobiernos norteamericanos a través de sus agencias de seguridad, inteligencia, ONGs, cadenas globales de desinformación, o sus socios o factores de poder llámense transnacionales, fondos de inversión o gobiernos como de Israel, Francia, Alemania, Gran Bretaña, España, Italia, etc,etc.
Como supo escribir Eduardo Galeano “cuando EE UU va en auxilio de un pueblo, este se convierte en un manicomio o un cementerio”.
Conclusiones
Estamos en presencia de un brutal intento de golpe de estado, desfachatado y burdo. ¿Qué pasaría si alguien se planta delante de la Casa Blanca y se autoproclamara presidente?, ni siquiera iría preso, lo llevarían al manicomio. Solamente como dato ilustrativo, Juan Guaidó fue electo diputado por 27.000 votos, Nicolás Maduro presidente con 6.750.000.
Con su estrategia, EE,UU intenta repetir la historia del 2011 en Libia creando un Congreso Nacional de Transición que funcionó como institución de anclaje de sus proyectos. En Venezuela, apoyándose en la Asamblea Nacional (la única institución en manos opositoras), intenta replicar dicha táctica exitosa. Sin embargo, es necesario recordar que la AN es un poder subalterno al existir y estar en vigencia una Asamblea Nacional Constituyente.
El capitalismo en su etapa final esta desencajado buscando soluciones drásticas ante su decadencia lo cual lo torna muy peligroso.
Las derechas mundiales están en un ciclo de despliegue activo y buscan aprovecharlo al máximo tratando de terminar con todos los gobiernos populares.
Nos enfrentamos a un futuro (días, meses y años) de mayor tensión a nivel local, regional y mundial; en este periodo se juega, en gran medida, el destino del género humano.
Tener presente que el único idioma que entienden las clases dominantes sostenedoras de tantos sufrimientos para los pueblos es la capacidad consciente y movilizadoras de éstos. En este contexto histórico, en esta bifurcación de caminos donde, o vamos a una dictadura global de las transnacionales o hacia una democracia participativa, no existe la posibilidad de lograr reconquistar gobiernos populares solamente con los votos, si estos no son acompañados por grandes movilizaciones que hagan recular a los grupos de poder real, económico y político.
Confiamos en la capacidad movilizadora y política del chavismo para sortear situaciones complejas. Es fundamental toda la solidaridad internacional posible con el legítimo gobierno de Venezuela, esta batalla en gran medida se define en el tablero global.
Esperamos la movilización y un rol más decisivo del pueblo norteamericano que ante los grandes temas mundiales supo decir presente.
El mayor problema de Venezuela, su crisis económica, el padecimiento de su población, su crisis humanitaria, como le gusta decir a los opositores como si alguna vez le hubiera preocupado la vida del pueblo, no es el chavismo sino el gobierno, los grupos de poder y los lobbys de los EE UU que no toleran un desobediente en la región, y que hoy necesitan sus recursos para recuperar una hegemonía perdida irremediablemente.
La única solución para el conflicto en Venezuela es el diálogo político, como estrategia para evitar una guerra fratricida, y esto, aunque suene inocente o desproporcionado deberá ser el camino, impulsado por los pueblos, para ser ejecutado por todos los actores nacionales y extranjeros.
Rubén Darío Guzzetti
IADEG (Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos).
IDEAL, (Instituto de Estudios de América Latina).