Política

La dictadura del algoritmo con sus burbujas de filtro y cámaras de eco

La dictadura del algoritmo, con sus burbujas de filtro y cámaras de eco

La dictadura del algoritmo - Contacto Sur

Hay una pregunta que me viene desvelando desde hace tiempo, ¿qué nos pasó como sociedad para que nos gobierne un personaje tan nefasto, vende patria y anti pueblo como Milei?

Una primera respuesta, pero que es el resultado, como veremos, de otras causas, es el bajo nivel de alfabetización política de una gran parte de la ciudadanía que conforma el amplio campo popular. Porque hay que tener muy pocos conocimientos de la realidad política para ignorar qué intereses representa Javier Milei. Él mismo lo señaló repetidas veces en su campaña, cuando dijo que se iba a “alinear” con Estados Unidos e Israel, Cuando, con su estilo rabioso e hiriente de comunicar, señaló, y lo sigue haciendo todo el tiempo, que “la justicia social es aberrante”.

Dijo también en la campaña, que iba a realizar un ajuste aún más fuerte que el del FMI. Señales inequívocas de lo que venía a hacer y qué intereses venía a representar. Pero una gran parte de la ciudadanía que conforma el amplio campo popular, por ejemplo, el 60% de los jubilados de la mínima, lo votaron. Fue más fuerte la bronca contra el gobierno de Alberto, que tuvo muchos errores, pero que no era entreguista, que la tremenda y lamentable realidad de poner en el gobierno a una runfla de cipayos, apoyada y nutrida por el Pro de Macri, alentada por el círculo rojo local y encabezada por un psicópata con una moto sierra, todos alineados con la geopolítica norteamericana en la región.

No hay duda de que aquí, el bajo nivel de formación política de gran parte de la ciudadanía que, por sus condiciones socio-económicas, pertenece al amplio campo popular, tuvo un papel importante. Pero tenemos que preguntarnos por las causas del hundimiento cultural, del bajo nivel de formación política, que tienen que ver con la carencia de una buena información y, lo peor, por la falta de una buena formación política. Ambas tienen una explicación.

En primer lugar, debemos recordar el principio de Marx-Engels en “La Ideología alemana: “Las ideas dominantes son las de los sectores dominantes”. Es claro, quienes tienen el poder material, en el mundo y las sociedades, poseen, a la vez, el poder para imponer sus ideas en el plano educativo-cultural.

Este poder educativo-cultural se gesta en la tríada: 1) Sistema educativo, 2) Medios masivos de comunicación concentrados y 3) Redes sociales en manos de los mil millonarios, dueños de las grandes plataformas digitales.

Con los dos primeros, un sistema educativo que no forma ciudadanía con pensamiento político y conciencia política y unos medios de comunicación concentrados, que construyen “opinión pública” manipulada, las oligarquías tuvieron éxitos en las tareas de desinformar y propagar falsas noticias (fake news), con lo cual lograron confundir y fragmentar a la ciudadanía, pero su mayor éxito lo están consiguiendo, como veremos, con la “dictadura del algoritmo” en las redes sociales.

La dictadura del algoritmo es uno de los golpes más duros a la democracia, tanto a la democracia liberal formal, cuanto a la posibilidad de una “transición” a una democracia real, esto es, basada en el “empoderamiento” de la ciudadanía que conforma el amplio campo popular. ¿Por qué? Comencemos por explicar a qué nos referimos con dictadura del algoritmo y sus derivados las burbujas de filtro y las cámaras de eco.

La dictadura del algoritmo se instrumenta mediante los macro datos (Big Data) gestionados mediante algoritmos de inteligencia artificial. La dictadura del algoritmo se impone a través de las llamadas “burbujas de filtro” y las “cámaras de eco”. ¿Qué hacen los filtros? Como lo señalamos en nuestro libro:

“Seleccionan toda aquella información compatible con el perfil detectado y eliminan la que no coincide con dicho perfil. ¿Qué pasa entonces con los consumidores de Internet a través de las redes sociales de las grandes plataformas digitales? Se quedan encerrados en burbujas, ya que no les llegarán los datos que no están en su perfil, ni tampoco se conectarán con personas no afines a su perfil. Su burbuja expulsará, por supuesto sin su conocimiento ni consentimiento, a todos aquellos datos y personas prohibidos por los filtros. Esto es, ni más ni menos, que pura desinformación. El más grande atentado contra el pensamiento crítico, prácticamente, su destrucción.

En una especie de endogamia informativa, vamos a recibir datos e intercambiar sólo con los que piensen como nosotros, lo que significa un tremendo atentado en contra del pensamiento crítico. Por eso, decimos que las redes sociales, con sus filtros burbuja y cámaras de eco, complementan, potencian y refuerzan la desinformación producida por los medios concentrados de comunicación.

Y como el negocio de las grandes plataformas digitales en Internet, es vender en forma mercenaria estos datos al mejor postor, imaginemos cómo se puede beneficiar el bloque de poder de la oligarquía con estas herramientas.

Imagínense los estragos que pueden hacer estos filtros burbuja en una población con bajo nivel de alfabetización política. Las ideas sedimentadas y naturalizadas en las conciencias de la población después de la intensa manipulación a que es sometida por la concentración mediática del bloque de poder de la oligarquía, quedan encerradas en las burbujas de las redes sociales, que las potencian y dogmatizan hasta el punto de convertirlas en muros impenetrables por la verdad de los hechos objetivos. Y cuando esto sucede la razón y la verdad desaparecen de la escena. Y cuando la razón y la verdad ya no cuentan estamos en el peor de los mundos”[1].

La dictadura del algoritmo, que nos encierra en burbujas de filtro y cámaras de eco, es lo que explica una serie de hechos que se inscriben en lo que podríamos denominar una “catástrofe educativo-cultural” de grandes proporciones.

La dictadura del algoritmo golpea duramente a una población que, como sabemos, tiene un serio déficit de formación política. ¿Por qué? Prácticamente le cierra el camino hacia la alfabetización política a la ciudadanía que conforma el amplio campo popular. ¿Cómo lo hace?

Mediante las burbujas de filtro, que tienen estas consecuencias:

  • Fragmentan a la sociedad, creando falsas grietas que “polarizan” a la ciudadanía, impidiendo que quienes conformamos el amplio campo popular tomemos conciencia de que tenemos un único enemigo, la oligarquía, en el marco de la geopolítica norteamericana en la región,
  • Priorizan el discurso emocional por sobre el racional, depreciando los hechos objetivos y, lo más importante, dejando de lado a la “verdad”. Nace la era de la “posverdad”,
  • Destruyen y cancelan el pensamiento crítico,
  • Anulan el debate político, porque “polarizan” a la sociedad entre buenos y malos.

 

Y un dato más de notable importancia, los mil millonarios dueños de las grandes plataformas digitales no sólo aumentan sus fortunas vendiendo información y datos en el mercado, sino que se constituyen y, por lo visto, tienen cómo hacerlo, en furiosos ideólogos como Elon Musk (dueño de la plataforma X), aliados a importantes figuras políticas del fascismo neoliberal, como por ejemplo, Donald Trump.

No hay duda de que estos mil millonarios tienen muy claro que su principal enemigo son los Estados-Nación. ¿Por qué? Porque los Estados constituyen las únicas herramientas para frenar la ambición desmedida de la oligarquía global que constituyen estos mil millonarios. ¿Cómo? Mediante las regulaciones y controles sobre la “libertad de mercado”. Los Estados tienen la responsabilidad de “representar” los intereses de los pueblos, que se ven seriamente vulnerados por el desarrollo de una tecnología que, sin dichos frenos y controles, sólo apunta a la concreción de su ambición ilimitada de poder.

Esta oligarquía genera así una ideología anti Estado, con la cual manipulan la subjetividad de la ciudadanía, poniéndola en su contra, lo que va directamente en contra de sus propios intereses.

Al quitarle su consenso al Estado, la ciudadanía que conforma el amplio campo popular, se traiciona a sí misma. Por el contrario, el papel de la ciudadanía es el de fortalecer al Estado, incidiéndolo, demandándole y controlándolo. Pero para que esto sea posible es necesario que esa ciudadanía se “empodere”. Y ¿cómo se empodera?

El primer paso en pos de su empoderamiento está en elevar su nivel de alfabetización política, con el objetivo de asumir la responsabilidad y el compromiso de “trabajar de ciudadano”. Si cada ciudadano y ciudadana comprenden la importancia de asumir la tarea de trabajar de ciudadanos y ciudadanas, el Estado, comenzará, a través de sus “representantes” a funcionar realmente a favor de los intereses y valores del pueblo. Los representantes políticos de la ciudadanía se verán bajo la incidencia, demandas y controles de una ciudadanía “empoderada”, que los obligará a cumplir con su verdadera responsabilidad, la de representar genuinamente los intereses y valores del pueblo.

Fíjense lo alejadas que están estas ideas de una ciudadanía que, sin asumir la responsabilidad y el compromiso de trabajar de ciudadanos, reniega de los políticos y la política colocándose en una posición ingenua e infantil, basada en la idea de que sus representantes van a desempeñarse honesta y moralmente sin la incidencia y el control de sus representados. Ahí los tenemos vanagloriándose de repudiarlos con las consabidas frases que escuchamos todo el tiempo: “los políticos son todos ladrones”, “yo voté en blanco porque no me gusta ninguno, son todos lo mismo, unos corruptos”, “yo anulé el voto” porque ninguno hace nada por el pueblo”, etc.

Díganme la verdad, qué ingenuo e infantil es creer que nuestros representantes se van a comportar moralmente sin nuestra incidencia, demandas y controles. Es por eso que nosotros sostenemos la tesis de que “los gobiernos de sesgo nacional y popular, para desarrollarse y mantenerse en el poder necesitan imperiosamente del apoyo sustantivo de pueblos “empoderados”.

El Estado, el corazón de las naciones, es un espacio de conflicto y lucha, que está sometido al lobby del poder real, el que, por lo tanto, debería contrarrestarse con la incidencia, demandas y controles de una ciudadanía empoderada. Pero esto último no ocurre, porque como la ciudadanía está “desempoderada”, el lobby del bloque de poder oligárquico, tenemos infinidad de experiencias en este sentido, corrompe, como sucede todo el tiempo, a los representantes del pueblo. Por eso, la ciudadanía debe saber que si no se politiza, esto es, se empodera y actúa como tal, sus quejas y maldiciones a sus representantes carecerán de sentido, sólo serán excusas para su falta de responsabilidad y compromiso político.

Insultar a los políticos, maldecirlos, negar la política, manifestar que se es a-político, que la política no me interesa y actuar en consecuencia, es una enorme ingenuidad en la que cae una parte importante de la ciudadanía que conforma el amplio campo popular. Además, es imposible negar la política en su significado social, no es posible ser a-político, porque definirse como a-político ya es tomar una posición política determinada. Sin embargo, sí podemos definirnos como a-partidarios, aunque en las elecciones debamos, necesariamente, elegir candidatos y partidos.

Desinteresarse de la política en su sentido social, aristotélico (zoon politikon), es desinteresarse por uno mismo, por sus seres queridos, por su familia, por sus amigos, por la comunidad toda y, principalmente, por el mundo.

Extraemos aquí una conclusión muy importante:

Una condición indispensable para luchar contra el designio de esta oligarquía global que, cada vez más, se impone educativa y culturalmente fragmentado a las sociedades, aplastando la posibilidad del pensamiento crítico y, por lo tanto, “despolitizando” severamente a la ciudadanía que conforma el amplio campo popular, es la “elevación del nivel de alfabetización política de los pueblos” que, por supuesto, no podemos esperar que baje del establishment dominante. ¿Por qué? Simplemente porque, como decía Paulo Freire, “las clases dominantes no se suicidan”.

Si por lo que señalamos, la formación política ciudadana no va a venir del sistema, del establishment, entonces, ¿de dónde va a venir? Indudablemente, deberá venir de las bases populares. Volvemos a aquella convocante frase: “Solo el pueblo salvará al pueblo”.

Por eso, en el próximo artículo abordamos el crucial tema de la “promoción y multiplicación, desde las bases sociales, de la elevación del nivel de alfabetización política de la ciudadanía que conforma el amplio campo popular”.

Bibliografía:

Lens, José Luis (2022) La alfabetización política del soberano. Buenos Aires: Editorial Autores de Argentina.

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José Luis Lens

Buenos Aires, 14/3/2025

  1. Lens, José Luis (2022) La alfabetización política del soberano. Buenos Aires: Editorial Autores de Argentina, páginas 566-567.

 

José Luis Lens

Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Actualmente, Profesor Titular de la Cátedra de Educación Popular en la FCH-UNCPBA y Profesor Adjunto de Ciencias Políticas en la UBA-CBC.

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